Ir al contenido principal

Siempre de noche

Hace días que vengo con ganas de poder bajar en un texto todo lo que tengo en la cabeza, pero no sé que me pasa que me bloqueo. Siento que no puedo escribir más de dos renglones sin pensar en cualquier otra cosa. Totalmente fuera de foco, muy mala concentración. No sé que es lo que me está pasando realmente, pero sé que estoy teniendo unos días terribles. Literalmente, aterradores.

No puedo dormir temprano, me cuesta mil levantarme de la cama, no tengo ganas de hacer nada, no siento energías, no puedo comprometerme a hacer algo porque cada vez que quiero hacer algo mi cabeza automáticamente se pone en modo avión.

No sé si serán estas fechas, si serán los eventos recientes, o qué; pero necesito que se termine, que esta mala racha pase porque no puedo dormir, no puedo hacer nada, y no estoy disfrutando mi última semana del 2023. Año que realmente se tomó las molestias de ser uno de los más sacudidos de mis casi 30.

Todas las noches tengo dolor de panza. No por lo que como, por el contrario, siento que es por nervios, ansiedad. Porque al mismo tiempo que me duele la panza, me empieza a doler el pecho junto con esa necesidad espantosa de frotarlo como si eso sirviera de algo. Por el momento lo único que me ayuda es escuchar lluvia, y las 5 gotitas de clonazepam. Aunque hago fuerzas por dejar de tomarlo, las noches que no lo hago, termino sentada en la cocina a hasta las 5 de la mañana porque no puedo dormir, no puedo conciliar el sueño sin que mi cabeza recorra todo el tiempo el mismo maldito recuerdo.


Por mucho tiempo permaneció dormido, compartimentado en algún cajón oculto en mi mente. Pero ya hace un tiempo que no hay día en que no reviva ese espantoso 10 de junio de 2016.

En una de mis tantas sesiones con Ezequiel -mi psicólogo- le comenté sobre esa situación, pero nunca hablamos realmente sobre lo que pasó, porque es hasta hoy, siete años después, que no lo había entendido realmente como lo es. Así que por eso, espero ansiosamente a mi próxima sesión para ver si esto, sumado a la muerte del abuelo, y toda la situación de las fiestas, sean los causantes de mis terroríficas noches de este final de 2023.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un astronauta perdido en el espacio

Vale aclarar de antemano que el título de este escrito está netamente basado en mi canción favorita de todos los tiempos; la que me representa, la que siempre representó como me sentí ante esta vida: como un astronauta perdido en el espacio, sin nadie que me escuche, que me preste un poco de atención (tampoco ser el centro de mesa en la vida de nadie), pero siempre sentí que el mundo se había olvidado de mí. Hasta hoy. Volví a terapia. Por razones que todavía no siento sean necesarias de contar. Creo que con lo contado últimamente alcanza y sobra para que entiendan un poco (aunque faltan sucesos y contextos por aclarar). Me sentí normal otra vez. Me sentí bien. Me sentí tranquila. Volví a poder sacarme una mochila que no es mía, que no me pertenece cargar. Volví a tener mi espacio seguro donde desahogarme, donde decir lo que siento y lo que pienso sin miedo a ser juzgada o tratada como loca. Realmente siento que necesitaba un par de sesiones con mi psico. Capítulo aparte para este homb...

Las pesadillas no siempre están en los sueños.

Durante muchos años consideré que las malas experiencias que había tenido con hombres, se correspondían con que no eran las personas correctas para mí, o quizás las personalidades no eran compatibles. También he llegado a creer que no era lo suficientemente madura como para adentrarme en ciertas situaciones, al no saber manejar las consecuencias de las mismas, o bien, no saber como reaccionar ante algunos conflictos que desafiaban mi estabilidad. Por eso es que hoy, 17 de noviembre de 2024, ocho años y medio después aproximadamente, me siento con la capacidad y madurez de poder contar lo que me dio vueltas por mucho tiempo en la cabeza, y recién este año pude enfrentar. Para poner un poquito de contexto, vamos a empezar con los días previos. Fin de semana, salida con amigos a esos bares donde tocan bandas indie locales de amigos que vas a alentar como si fueran los Rolling Stones, porque tocan tus canciones favoritas con alguna que otra mal pronunciación del idioma, pero los perdonas p...

Octubre de... ¿terror?

 Todo parecía fantástico, pero el 4 de octubre mi vida pegaba un giro totalmente inesperado, jugado y que iba a desarmar todos los esquemas. Un test de embarazo positivo a la noche, un domingo. Todos sabemos lo que eso significa. Y desde el primer momento, entre las miradas con mi novio, el pucho que recién apagaba, el mate que se enfriaba, y las lágrimas que caían, supe que no era el momento. Las caras de ambos indicaban sorpresa, shock, y no sentí ningún entusiasmo. Por supuesto que ante cualquier situación y panorama, dejé de fumar, dejé la medicación para la ansiedad depresiva, y estuve una semana sin dormir, trabajando a menos de medio motor, llorando por las noches, vomitando a diario, no tolerando ni un vaso de agua. Obviamente que lo psicológico también jugó una buena parte en todo esto. Hasta que decidí acercarme al hospital porque no podía enderezarme del dolor en el bajo vientre. Mi sexto sentido me decía que algo iba mal. Porque no puede ser que apenas me entero de esta...