Aprendí a separar la realidad de la fantasía. Entendí que no todo lo que sucede en la realidad me debe de afectar, ni tampoco todo lo que sucede en mi mente. Aprendí a convivir con mi ansiedad, entendiendo que no la controlo, no la manejo, ni la entiendo del todo. No sé porqué vino, no me molesta que se quede, porque estoy aprendiendo a manejarla.
En otras ocasiones suelo empezar este relato contando de los grandes ataques de pánico que tuve en el mes de Abril. Pero hoy prefiero empezar a contar, como fue que logré controlarla.
Los ataques de pánico ya eran recurrentes, dos o tres veces al día. Solía confundirlos mucho con ataques de ansiedad. Hasta que encontré una ayuda (además de la medicación) que logró lo que nada ni nadie había logrado hasta ese momento: poder conciliar el sueño. He pasado más de 48hs sin dormir, comiendo a cualquier hora, trabajando de madrugada, preparando clases a deshora, sin descansar la mente ni un segundo. Aún sin dormir, podía seguir como si nada. Pero fue un día, que navegando en spotify encontré los llamados "ruidos blancos" y me lograron dormir. En mi caso particular, es el sonido de la lluvia, con truenos, constante, que me relaja de tal manera que me duermo en menos de 5 minutos. Obviamente que al día siguiente me despierto enredada en los cables de los auriculares, porque usar los airpods con el gato en la pieza, es una ruleta rusa. Y salieron muy caros como para arriesgarme a que me mastique un auricular, o peor aún, se lo trague.
Y es así como logré descansar, desconectarme, relajarme y poder seguir trabajando de manera eficaz y sin estrés. Bueno, sin tanto estrés.
Porque convengamos que mi vida sin estrés, no sería mi vida.
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