En algunos momentos de la vida, nos ponemos a pensar si realmente nuestra vida vale la pena. Si seguir adelante, salir a la calle, seguir trabajando y moviéndonos por nuestros objetivos es algo que realmente lo valga. Por muchos momentos me he sentido así, sobre todo este año. Pero siempre escuché la frase "encontra una motivación" Y la encontré. Después de buscar por mucho tiempo, encontré cual es la motivación que logra que me levante por las mañanas con ganas de seguir, de moverme, de no entregarme al destino y que sea lo que tenga que ser. Mi vocación. Mis estudiantes. Mis pequeños, mis grandotes, mis todo. Verlos crecer, escuchar sus ocurrencias, volver por un momento a ser una niña y disfrutar de estar con ellos. Aunque por momentos me hagan renegar mucho, y me hagan enojar, son mis chiquitos, de todas las edades y tamaños. No hay día que no reniegue de mi trabajo, o de las tareas que conlleva. Pero no desde un punto en el cuál diga "Quiero cambiar de trabajo"...
-todo pasa por algo-